Historia de Frigiliana

Cuando recorremos la virada carretera que une Nerja con Frigiliana y llegamos a divisar el pueblo, la primera sensación que emana es puramente árabe. No fueron ellos los fundadores de villa Frixinia o "Frixinia Ana" como la llamaron los romanos, pero si fueron los que más tiempo han permanecido en ella entregando su corazón y su alma. Algo que está presente en su historia y en su ciudad, donde las angostas y empinadas calles de casa encaladas, son adornadas aprovechando cualquier rincón, con plantas de bellas flores(fucsia, bouganvillea, etc.) y de sugerentes aromas (jazmín, dama de noche, etc.).

Es de especial interés el "Barribarto", el barrio mudéjar mejor conservado de Andalucía.Los habitantes de Frigiliana, conocidos como aguanosos, aman su ciudad y lo hacen desde hace muchas generaciones. En época reciente ha recibido el premio Nacional de embellecimiento y en su historia la ciudad ha sido defendida por sus habitantes heroicamente.

 

Es de especial interés la batalla del peñón reflejada en una serie de azulejos que adornan las calles.


 

 

Hacia finales del siglo XV la reconquista se completa, aunque hubo ciertos problemas en la Axarquía donde el propio rey Fernando tuvo que desplazarse para derrotar a El Zagal y tomar Vélez. Esto produjo un éxodo de moriscos hacia el norte de Africa desde Maro, Nerja y Torrox-Costa y en consecuencia la zona quedó muy despoblada.
En 1501, los Reyes Católicos en recompensa por los servicios prestados a la Corona, ceden las tierras de Frigiliana a un judío de su confianza, Maymonn Leví. Más tarde, en 1508, pasarían a formar parte del patrimonio de un noble castellano, don Iñigo Manrique de Lara.
Posteriormente los decretos por los que se obligaba a la población morisca a ser bautizados renunciando a su religión, hábitos e incluso idioma, desencadenaron la revuelta generalizada de lo que fue el Reino de Granada. La contienda se desplazó de las Alpujarras a la Axarquía y en Cómpeta se reunieron los líderes para organizarse y elegir un cabecilla que fue Martín el Alguacil. Sin embargo, seria un terrateniente de familia noble de Frigiliana, Hernando El Darra, el que adquiriría mayor protagonismo en la rebelión. Con experiencia militar y un gran carisma El Darra logró aislar los reductos de la corona Vélez, Torrox y Nerja y el primer intento de sofocar la revuelta por tropas reclutadas en Vélez fue un desastre tras caer derrotados en una emboscada cerca de Sayalonga.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, el rey Felipe II manda a su hermanastro D.Juan de Austria, vencedor de Lepanto, a la zona. D. Juan junto con el comendador de Castilla D.Luis Requesens, desembarca en Torrox-Costa al mando de 3000 infantes y una pequeña tropa de caballería llegada desde Italia. Utilizando Nerja como base, estas bien equipadas tropas comenzaron a desplazarse hacia Frigiliana lenta pero inexorablemente.
Los moriscos rebeldes se habían hecho fuertes en Frigiliana, aunque la vista de las tropas imperiales con sus arcabuces y corazas sembró el pánico. El Darra ordenó a sus tropas pertrecharse en la zona más alta de la ciudad y allí se aprovisionaron de rocas, ruedas de molino y todo aquello que se pudiera arrojar, reforzando las defensas. En un primer momento el ataque fue rechazado pero según avanzaba la batalla parecía que la suerte morisca ya estaba echada. El Darra logró escapar con su diezmado ejército y la ciudad se rindió. Los vencedores exhaustos, permitieron escapar a algunos moriscos por las ramblas y desfiladeros, no fueron perseguidos por desconocimiento del terreno y temor a más emboscadas. Los rebeldes apresados fueron sumariamente aniquilados (la cifra de bajas varía desde 2400 hasta 7000 moriscos, por 400 las tropas imperiales que se incrementaron pues muchos de los 800 heridos no lograron llegar a Nerja y murieron por falta de higiene). Merecen una mención especial las mujeres que defendieron la ciudad encarnizadamente y que prefirieron el suicidio a la rendición, arrojándose a los barrancos.
El Darra se escabulló y su cabeza alcanzó un alto precio, pero nunca fue traicionado y logró escapar desde Maro hacia Africa. Posteriormente Felipe II le perdonó y le restituyó sus posesiones, incluso le recibió en la corte, fue entonces cuando volvió a su Fixinia. Su pueblo no le olvidó y le dedicó una calle.


En 1640 siendo rey Felipe IV el término municipal de Frigiliana queda delimitado como actualmente es.
El comercio de las melazas, higos, pasas, vino dulce y hortalizas generan unos ingresos que permiten reparar los sistemas de regadío e incluso ampliarlos. La flota pesquera de Nerja y Torrox-Costa aseguran la incorporación de los pescados a la gastronomía.
A partir de entonces se produce un aumento de la población que alcanzaría el máximo histórico de 3200 habitantes en 1884. En esta época es cuando la caña de azúcar, ya introducida a finales del S XVI, es explotada con éxito y los ingenios (=factorías) producen azúcar, melazas, miel y licores.
Es destacable el hostigamiento y resistencia que sufrieron las tropas napoleónicas en la Axarquía. Al más puro estilo español, (la guerra de guerrillas que ya practicara Viriato contra la todopoderosa Roma), las tropas francesas sufrieron emboscadas y persecuciones por una agreste topografía. Hay figuras de leyenda como el "Cura de Riogordo" con una muy activa participación. Las represalias francesas fueron muy duras. Los ahorcamientos de vecinos cerca de Frigiliana, en un lugar, desde entonces conocido como "La Horca" y la destrucción del castillo de Torrox son un ejemplo.
En 1833 Frigiliana pasa a formar parte de Málaga, anteriormente pertenecía a Granada En la Navidad de 1884 el "Terremoto de Andalucía" causó muchos daños materiales en la Axarquía. El rey Alfonso XII visitó la zona tras el evento.
Los restos prehistóricos prueban que esta zona ya estaba habitada hace miles de años. Los fenicios la usaron como enlace comercial hacia el interior y dejaron su necrópolis en el Cerro de las Sombras. Los romanos fundaron "Frixinia Ana", los visigodos siguieron utilizando el orden, incluso la moneda, de Roma hasta que los árabes conquistaron la península y Fixiniana creció alrededor de una fortaleza. La repoblación de cristianos viejos tras la rebelión de la Alpujarras y la diáspora de moriscos, cambió poco el carácter que esta ciudad proporciona y que permite encontrar aquí un paraíso.

En la actualidad, con la introducción de los invernaderos los cultivos han variado y el paisaje se ve alterado por éstos y la fiebre inmobiliaria que desencadenó el turismo. Son muchos los residentes extranjeros de Frigiliana y parece que el nexo de unión con los habitantes nativos es el mismo: cuidar y embellecer lo que consideran el pueblo más hermoso del mundo.