Construida por D. Iñigo Manrique de Lara, quinto señor
de Frigiliana y primer conde de la villa, alrededor del 1640.
Adosada a la fachada de una vivienda y con el escudo de armas de los condes
en el centro, se usó como abrevadero de bestias, presentando su
pilón un acusado desgaste. Da nombre tanto a la plaza donde se
ubica, como a la calle por la que se accede.